Amar sin perderme
A veces creo que soy demasiado exigente, pero ¿cómo no serlo cuando repite las mismas situaciones una y otra vez? Llega un punto en el que tu cuerpo no puede sostener un golpe más, tratando de seguir adelante con los valores y convicciones que tanto he forjado. Pero ahora se pone todo a temblar cuando llega alguien que no parece una amenaza, o al menos eso parece por ahora.
Y es que trato de no meterme en problemas. Realmente soy muy inestable, pero nadie se da cuenta, o al menos eso es lo que me hacen creer con sus comentarios incoherentes sobre que yo no tengo nada por qué sufrir, cuando no han conocido absolutamente nada de mí.
He tenido que aprender a adaptarme toda mi vida, pero estoy cansada de siempre ser yo la que hace el mayor esfuerzo, de ser yo la que sostiene todo, de estar a medias y perdiéndome de todo lo que hay por vivir en la vida. Estoy cansada de tener que parecer fuerte e intacta y estoy cansada de ser yo la que siempre facilita las cosas para que el otro no se sienta incómodo o inseguro.
En realidad no sé si realmente quiero caminar acompañado o si es solo que me da miedo ir sola y que las cosas se pongan complicadas, aunque creo que, de cualquier manera, siempre habrá altibajos, siempre habrá cosas que resolver, cosas que mejorar, cosas que nos harán cuestionarnos si realmente estamos haciendo lo “correcto”.
No quiero entregarme a alguien de quien no estoy segura, a alguien que me invade constantemente y desafía mis límites, a alguien que tiene demasiado tiempo libre como para estarme acosando. No quiero que me den rosas solo para que otros vean que le “pertenezco”. Yo no le pertenezco a nadie más que a mí misma. No quiero apresurarme a nada, quiero llevar las cosas con calma. No quiero a alguien que no conozca el respeto, que no sea amable y que esté finciendo todo el tiempo. No quiero estar confundida, no quiero que no estén seguros, que desaparezcan, que no se comprometan, que toquen mis heridas una y otra y otra vez.
Creo que todo esto parece demasiado obvio, pero créeme que a la hora de ponerlo en práctica es todo un reto poder sentarme en silencio sin enloquecer para poder discernir cuál es el camino que debo tomar, más cuando el hombre tiene algo que a mí me desarma. Pero puedo estar tranquila, sé que ya he aprendido varias lecciones a lo largo del camino, solo que el miedo se activa cuando aparece algo desconocido.
Opto por tratar de mantener todo bajo mi control, pero ya no quiero controlarlo. Quiero ser libre, pero amar es para los valientes.
Quiero que alguien tenga la valentía de acercarse y que no huya cuando vea que en realidad a veces soy un desastre.

Comentarios
Publicar un comentario