Duelo anticipado
Lo que más me asusta es volver a esa cama
en mi cuarto oscuro donde todo es silencio.
ella vuelve otra vez
esto es demasiado
no puedo con tanto
sería más fácil si desapareciera
ya no sufras… entregate
No quería escribir de esto porque eso significaría que es real.
Trato de deslizarme suavemente como mi lápiz cuando hago garabatos para calmar mi mente; pero mis pensamientos son agobiantes, torturantes, crueles… como la peor pesadilla que hayas tenido.
Estoy tan cansada de existir.
Y harta de llorar.
Pero eso ya es parte de mi día a día… ¿a quién trato de engañar?
¿Cómo se supone que se debe enfrentar a la muerte?
No he encontrado la manera correcta de encararla.
La indiferencia es actuar como si nada pasara… hasta creerlo.
Llorar no está permitido —y menos a la hora de trabajar—.
Burlarse nunca ha sido lo mío.
Enojarme es algo que he tratado de dejar atrás.
Hacer como si no me afectará… y volverme loca, es lo que he hecho últimamente.
Bloqueo de lágrimas.
Cara inexpresiva o, por mucho… una sonrisa falsa.
Nadie se dará cuenta. Todos están demasiado sumergidos en sus propias tragedias.
He perdido la habla.
No logro soltar una palabra más.
Por suerte, mi movilidad sigue intacta; siempre ha sido esa mi manera de expresar.
Mis manos calientes, rojas, hormigueando, gritándome que ya no pueden sostener esta mentira más… que es momento de encarar la realidad.
Todo se está desmoronando, y yo ya no tengo fuerzas para continuar.
Pretendo que entiendo y que puedo controlarlo.
La verdad… siempre he amado la libertad.
Quiero soledad.
Quiero aire.
Quiero agua.
Quiero un lugar donde pueda pensar y sostenerme.
Donde no haya nadie que pueda juzgarme.
Porque sí, aunque pretendo que nada de eso me afecta… no es verdad.
Es momento de avanzar y hacer cosas que nunca me había atrevido.
Si no voy a morir en este lugar… no hay nada que me dé más miedo que eso.
No nací para no intentarlo.
Aunque por ahora solo quiero manejar por la ciudad, cabello suelto por la noche, ventanas abiertas y música que me haga sentir acompañada, pero no invadida.
Apaga la luz.
No es momento de hablar, es momento de cantar.
Tengo unas notas en mente que quiero mostrar, pero me aterroriza no ser buena en algo que amo tanto que a veces prefiero ni siquiera intentar.
Pero… ¿de qué sirve vivir si no vas a arriesgarte?
¿Si no te vas a ensuciar?
¿Por qué vivir pretendiendo ser algo que no eres?
Sé que no soy la persona más estable.
Y quizás nunca llegue a serlo.
Pero solo soy otro humano que está tratando de encontrar.
Que busca una verdad que lo pueda guiar.
Y quizás… necesita viajar un poco para poder lograrlo.

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