Ritmo lento
Voy a escribir sin idea de dónde empezar, sin una historia fija que contar, solo un ritmo lento y consistente que es lo que me ha mantenido aquí.
Después de tanta estructura, solo quiero poder descansar, dejar de caer tan hondo, solo por una vez.
Actúo tan bien que engaño a todos, incluso a mí misma, convenciéndome de que soy feliz, de que si me arreglo más podré sentirme mejor, pero todo eso es temporal.
Hay cosas que nunca se van.
Me interesan las cosas que se pueden repetir: como los atardeceres, la lluvia, la oscuridad, escuchar las mismas canciones siempre, tener amistades con las que no pare de hablar, bailar y volver a bailar.
Las letras son mi refugio en la oscuridad y la guitarra armoniza mi soledad. A veces dejo todo sin terminar, pero eso no quita lo mucho que significa para mí.
Lo he intentado una y otra vez. No sé si es que soy muy débil, pero ya he querido rendirme varias veces.
Dicen que no debes dejar de intentarlo hasta que se vuelva realidad, que tienes que creértelo aunque se burlen de ti al pasar, que los que realmente logran son los que no paran y no los que más encantan, porque la constancia crea cercanía y confianza.
Pero… ¿y si mi imagen es usada sin seriedad? Nunca he dicho ser perfecta, aunque me exijo como si lo fuera. Es que tengo tanto miedo de fracasar. Tengo miedo de no ser aceptada y, al mismo tiempo, me da igual.
Comentarios
Publicar un comentario