Cada vez es más difícil escapar de lo que realmente deseo y es irónico porque he estado trabajando, llorando, actuando, bailando y desviviéndome por ello, pero cuando lo tengo más cerca siento que no lo merezco, siento que no debí haber llegado tan lejos y que igual y estoy destinado a una vida solitaria aunque por dentro me muero de ganas por conocerlo.

Me freno en seco, como si algún accidente estuviera a punto de pasar.

Creo que es mejor prevenir que lamentar.

No quiero envejecer y perder la movilidad, no quiero desorientarme y perder mi tranquilidad.

Ha sido un viaje largo, no todo mundo lo comprende.

El aire ya no se respira de la misma manera.

He aprendido nuevos pasos, mi ropa se ensucia mucho si voy al lugar de antes, mis nuevas palabras ya no son comprendidas por mis viejos amigos.

Ya no como algo solo por tener hambre y no sé dejar todo eso atrás.

Me dijeron que nunca podría cambiar, que tenía que resignarme a lo que tenía desde que había nacido y que era demasiado ambiciosa, que solo debía sonreír y pretender que todo estaba bien.

Pretender eso nunca fue lo mío, cuando por dentro me estoy muriendo de dolor.

La inteligencia tampoco era mi fuerte, pero nunca me di por vencida.

Lo mío es la sensibilidad, es la expresión, es soltar.


Estando en sus brazos no lo quise negar, tomé una decisión: no volver a negociar conmigo misma sobre volver a enamorarme.

No quiero volver a convencerme de no hacerlo, pero ya todo es tan confuso y sobre todo doloroso, porque duele tener que salir de una relación donde de verdad amas a alguien cuando lo amas tanto, pero tienes que pensar en tu futuro y aceptar que esa relación ya no da para más.

Y ya me cansé de llorar.

Si tuviera la oportunidad de soltar todo lo que tengo, me la pasaría en la cama por el resto de mi vida, porque Dios, en serio estoy tan cansada.

Es como un solo de guitarra intenso y melancólico que nunca se acaba.

No quiero llorar, pero no puedo evitarlo más, porque siempre estoy confundiendo amar con…


Pero ahora que te he conocido no quiero separarme, no quiero dejar de mirarte, no quiero escaparme, porque no puedo.

Tú conoces cada movimiento que hago, conoces mi mirada, conoces mi respiración, puedes entender un personaje complejo y sostenerme sin necesidad de decir una sola palabra.

Tus brazos son un refugio para mi alma, tus caricias nunca quisiera que me abandonen y ahora me siento tan estúpida por decir estas tonterías, pero a tu lado ya no se sienten así.

De hecho, tienen sentido.


Creo que la vida te ha preparado para ver con calma las cosas, aprender a disfrutarlas y comunicarte bien sin decir muchas palabras.


Siempre dejo ir a los hombres porque creo que llegará algo mejor, y nunca llega algo mejor porque los hombres no son cosas que se puedan reemplazar.

Lo que sí llega es otro hombre más compatible, pero estoy tan arrepentida por dejar ir a algunos y no permitirme vivir esa historia aunque sea de manera equivocada.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Donde yo solía estar

Deseos de venganza

Cuiden a la Reina

Nos vamos a encontrar

...

Algo especial

Dejénme morir

De nuevo al mismo lugar

En pijama