Para mí el amor es como bailar


La palabra conquistar me incomoda cuando se trata de amor. Y es raro porque a la mayoría de la gente le parece romántica. A mí no.

Porque, ¿cómo puede existir amor cuando te están viendo desde un inicio como algo y no como alguien? Cuando ni siquiera se detuvieron a conocerte mejor. Es más, muchas veces ni siquiera les interesa. Lo que les interesa es tenerte. Como si fueras un trofeo que presumir.

La diferencia entre que alguien quiera obtenerte y que alguien quiera conocerte es inmensa. Obvio no es lo mismo que llegue un chico con curiosidad de saber quién eres a que llegue desde su ego queriendo imponer. Queriendo que nadie más se te acerque. Queriendo que lo elijas solo porque él quiere.


Una persona no es un premio. Es solo una persona. Es solo alguien que tiene historia, sentimientos, inseguridades, miedos. Alguien que comete errores. Alguien que cambia.

Y cuando alguien intenta conquistarme aparecen muchas inseguridades porque siento que no puedo ser yo misma. Porque ni siquiera me dan el espacio de hablar o de ser. Solo me quieren tener.

Y entonces me siento cohibida. Aburrida. Frustrada. Vacía. Sin esperanza.

Me agota demasiado.

A diferencia de cuando alguien me trata como ser humano.

Porque entonces todo se vuelve tan fácil. Tan sencillo. Todo fluye. Puedo simplemente ser. Existir. No tener que demostrar nada. Puedo burlarme, hablar, bailar, moverme, bromear, equivocarme.

Puedo enamorarme.

Sentir que alguien tiene curiosidad por mí en vez de hambre por mí es de las cosas más deliciosas que me pueden pasar. Porque de pronto ya nada pesa. Ya no siento que estoy siendo evaluada. No tengo que impresionar. No tengo que demostrar. No tengo que convertirme en una versión más agradable de mí misma.

Solo puedo estar.

Y eso se parece mucho más al amor de lo que la mayoría de la gente cree.

El romance tradicional muchas veces parece más una negociación que un encuentro. Y creo que estoy cansada de negociar. No quiero entrar a una relación cargando con esa energía donde siempre tengo que conseguir algo, demostrar algo o ganar algo.

Cuando una mujer deja de ser una persona y se convierte en una conquista es cuando pierde su libertad, su voz, su rareza, su magia.

Sí.

Su magia.

Me resulta mucho más romántico que me conozcan a que me conquisten. Porque para mí el amor va de conocer a la persona como es, en profundidad, y aun así quedarse.

No porque ahora llevan el título de pareja.

No porque ya la consiguieron.

No porque ahora les pertenece.

Sino porque después de conocerla de verdad siguen queriendo compartir la vida con ella.

Nunca he creído que el amor se trata de tener a alguien. Nunca he creído que se trata de que me vean con alguien para sentir que ahora sí hice algo bien, que ahora sí merezco aprobación o privilegios.

Eso no me parece amor.

Me parece otra cosa.

No quiero a alguien que espere que yo siempre me vea perfecta o actúe perfecta. 

La vida ya es demasiado dura.

Yo solo quiero un buen compañero para este viaje.

Alguien con quien pueda respirar, cantar, hablar, admirar, conocer, llorar.

No quiero a alguien perfecto.

Quiero a alguien que no le tenga miedo a la profundidad.

No quiero forzar nada.

Quiero bailar.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Donde yo solía estar

Deseos de venganza

Cuiden a la Reina

Nos vamos a encontrar

...

Algo especial

Dejénme morir

De nuevo al mismo lugar

En pijama